| Acompaña los primeros pasos de tu hijo
Como es condición humana, no todos tenemos la misma facilidad
para aprender las cosas y en el caso de los Bebes y el andar sucede lo mismo.
La mayoría
se ponen de pie a los diez meses, aunque otros lo hacen antes, lo que no debe
ser impedido ante el temor que se le puedan torcer las piernas.

El gateo comienza entre los 8-9 meses y habitualmente
dura 1 o 2 meses, a partir de los cuales se olvidan porque inician a andar.
Algunos bebés
no gatean nunca y comienzan a caminar sin pasar por la fase del gateo. La mayoría
de los niños caminan a los 12 meses de edad, inicialmente con ayuda
y a los 15 meses casi todos se sueltan con más o menos sensación
de miedo o inseguridad.
- Ayúdale a levantarse cuando muestre interés
por hacerlo.
- Colócale en lugares donde haya espacio suficiente para que pueda moverse
a sus anchas.
- Aplaude cada progreso que realice, pero no le presiones ni le obligues a
hacerlo rápidamente.
- Sobre los nueve meses ya podrá mantenerse en pie apoyándose
en algún mueble.
- Para permanecer en pie y caminar necesita desarrollar el sentido del equilibrio.
Puedes ayudarle haciendo que se incline hacia adelante y a los lados cuándo
esté sentado.
- Cuando pueda levantarse apoyándose en los muebles, alrededor de los
diez meses de edad, le puedes enseñar a dar un paso. Dóblale
una de las rodillas y levántale uno de los pies; esto le ayudará a
aprender a dar un paso y a sostener el peso sobre un solo pie.
- A partir de los once meses, ayúdale a practicar los pasos hacia adelante,
sosteniéndolo por las manos y guiándolo. Si ves que lo hace con
decisión, podrás soltarle una mano y hacer que apoye la otra
en la pared o en algún mueble.
- Cuándo esté de pié sujeto a algún mueble, colócate
a poca distancia y extiende los brazos para animarle a soltarse.
Prepara la casa
Todos los niños se caen muchas veces antes de empezar a caminar. Es
inevitable, pero debes organizar la casa para que no se haga demasiado daño.
Es el momento de prescindir de alfombras donde pueda
tropezar y de poner barreras protectoras en las escaleras. Los picos de las
mesas y las sillas pueden evitarse
con protectores de silicona y los objetos que queden al alcance de su mano,
mejor cambiarlos a las estanterías más altas.
Puede que el bebé decida esperar un poco si en sus primeros intentos
sufre una caída. No debes forzarle y, si prefiere no volver a intentarlo,
motívale y préstale todo tu apoyo para que vuelva a coger confianza.
La forma de las piernas
Cuando comienzan a caminar, las piernas de los niños están demasiado
arqueadas o demasiado juntas. Sin embargo, este tipo de curvaturas son normales
hasta los tres años. Algunos niños ponen las piernas en forma
de "O", especialmente los menores de dos años, debido a la
dificultad para estirar las rodillas a causa de la falta de estabilidad muscular.
Con el tiempo, ganarán en musculatura y esta tendencia desaparece por
completo, pero en algunos casos la normalidad no se adquiere hasta los siete
u ocho años. También es muy frecuente que entre los dos y los
tres años las piernas se angulen justo en el sentido contrario (en forma
de "X"): se juntan las rodillas y se separan las piernas, posición
que en algunos niños también se mantiene hasta los seis o siete
años.
Este tipo de curvatura se denomina "genu valgo" y la mayoría
de las veces es algo fisiológico, propio del desarrollo natural del
niño. Si esta posición está muy marcada (al andar las
rodillas se rozan constantemente y, a veces, hasta se cruzan) es necesario
realizar un tratamiento que casi siempre consiste en la utilización
de unas férulas nocturnas, pero conviene esperar un tiempo a que el
problema se resuelva espontáneamente.
¿Se le arquean las piernas si camina demasiado
pronto?
Algunos niños que comienzan a caminar muy pronto desarrollan poco los
cartílagos y eso provoca que tuerzan un poco más las piernas.
Este "defecto" sólo dura unos meses pues desaparece a medida
que el niño va creciendo.
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